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Es de héroes emprender cuando eres madre

Mujer, profesional y madre, ¿es igual a autónoma por obligación?

Es de héroes emprender cuando eres madre. Pero eso no es todo. Lo peor viene cuando la decisión no la tomas porque es lo que realmente buscas, sino porque no ves otra salida para compaginar un trabajo con el tipo de madre que quieres ser.

Con una niña de casi tres años y embarazada de cinco meses y de baja médica desde el segundo mes de gestación, María recibió una llamada que no esperaba. Su director general, el de la empresa a la que se había dedicado en cuerpo y alma durante más de once años, le invitaba a dejar su puesto. “No es personal”, le comentó. “Es que estás de baja, embarazada y no creemos que te reincorpores antes de dar a luz. Luego tendrás la baja maternal, las vacaciones, la lactancia… ¡Y te estamos pagando un sueldo de jefa!”

Así entró María en el mundo del emprendimiento, después de dos años de dedicarse a sus hijos, lo que pudo afrontar por las buenas condiciones que ofreció la empresa a cambio de perderla de vista.

Cuando emprender es la única salida

“¿Qué tipo de madre quieres ser?” La respuesta a esa pregunta fue lo que disparó las alarmas en María. “Quiero disfrutar de mis hijos, verlos crecer, participar en sus juegos, ayudarles en sus tareas, implicarme en su crianza”, pensó. Así que buscó una dedicación que le gustara y la convirtió en un proyecto.

Eso sí, se documentó bien y desde el primer momento se centró en gestionar sus expectativas. “¿Realmente quiero emprender? ¿Para qué quiero emprender? ¿A dónde quiero llegar?, se preguntó antes de darse de alta como autónoma. Porque la pasión abre muchas puertas y la motivación mueve montañas. Pero todo se diluye si no existe una base firme.

En ese proceso de autoconocimiento, María descubrió que podía convertir su profesión (con décadas de formación y experiencia a sus espaldas) en un negocio. Y puso su foco en esa tarea, centrándose en dos o tres objetivos fundamentales y dejando de lado el ruido que se iba generando a su alrededor.

Sí, hubo dudas. Se enfrentó a cuestiones que desconocía, leyó mucho y se asesoró aún más, entre pañales, horarios y demandas de la lactancia materna y los primeros cursos en la escuela infantil de la mayor. Desarrolló su perfil en redes sociales para entrar en grupos de madres en situaciones como la suya y buscó tiempo para formación online.

Ayudas de todo tipo

Ayudas recibió de todo tipo, sin duda. Pero las que más agradeció fueron las que le permitieron disfrutar de sus hijos y compaginarlo con trabajos frente a su ordenador portátil. Para ello buscó actividades en las que entretener a la mayor y que ofrecieran servicio de ludoteca para bebés.

Se hizo fiel seguidora de páginas como Kapisco Actividades con propuestas para familias y sus pequeños, ofertas de entretenimiento y formación que le permitían continuar con la crianza de sus hijos e introducir la socialización en sus vidas. Paralelamente, su eterno portátil la acompañaba.

Cuatro años después, María dirige un proyecto en el que ya trabajan dos personas más. Genera su sueldo, el de esas dos personas, cubre gastos y tiene remanente para aspectos como inversiones futuras, ahorro y tesorería constante.

Cuando mira hacia atrás, María ve mucho trabajo, noches largas de fiebre y proyectos inacabados, momentos robados al descanso y a los amigos. Pero la ilusión por continuar con su profesión y ser la madre que deseaba para sus hijos fue aliciente fuerte y constante en su camino por la emprendeduría. ¿Te inspira su historia?